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HISTORIA DE 'LA ÚLTIMA CENA' DE LEONARDO

Tema en 'Historia Universal' comenzado por Skelethor, 29 Nov 2019.

  1. Skelethor

    Skelethor
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    LA INSÓLITA HISTORIA DE ÉSTA FAMOSA OBRA DE ARTE…


    ¡LA ÚLTIMA CENA, DE LEONARDO DA VINCI!

    Posiblemente la obra de arte más difundida en el mundo es el fresco la Cena del Señor, o La Última Cena, realizada por Leonardo Da Vinci, gran pintor, arquitecto, escultor, literato e inventor italiano, nacido en 1452 y muerto en 1519.


    A Leonardo le llevó siete años completar su famosa obra. Las figuras que representan a los 12 apóstoles y a Jesús fueron tomadas de personas reales.


    La persona que sería el modelo para ser Cristo fue la primera en ser seleccionada.

    Cuando se supo que Leonardo Da Vinci pintaría esta obra, cientos de jóvenes se presentaron ante él para ser seleccionados.

    Da Vinci buscaba un rostro que mostrara una personalidad inocente, pacífica y a la vez hermosa.

    Buscaba un rostro libre de las cicatrices y los rasgos duros que deja la vida intranquila del pecado.

    Finalmente, después de algunos meses de estar buscando seleccionó a un joven de 19 años de edad como su modelo para pintar la figura de Jesús.

    Este joven tenía la misma edad del Redentor, llevaba una vida ejemplar y además era carpintero.

    Durante 6 meses trabajó para lograr pintar al personaje principal de esta maravillosa obra.

    Durante los 6 siguientes años, Da Vinci siguió su obra buscando a las personas que representarían a 11 de los apóstoles, dejando para el final a aquel que representaría a Judas, el apóstol que traicionó al Señor Jesucristo por 30 monedas de plata.

    Por varias semanas él estuvo buscando a un hombre que tuviera una expresión dura y fría.

    Un rostro marcado por cicatrices de avaricia, decepción, traición, hipocresía y crimen. Un rostro que identificaría a una persona que sin duda alguna traicionaría a su mejor amigo.

    Después de muchos fallidos intentos y cuando pensaba que no encontraría al modelo ideal para ser Judas, le comentaron que un hombre estaba en un calabozo en Roma.

    Ese sujeto ya estaba sentenciado a muerte por haber llevado una vida de robos y asesinatos.

    Da Vinci viajó a Roma y estando en la cárcel le fue llevado ante su presencia al preso. Leonardo vio a un convicto sin vida, un hombre cuyo maltratado cabello largo caía sobre su rostro escondiendo dos ojos llenos de rencor, odio y rabia.

    ¡Al fin Leonardo Da Vinci había encontrado a quien modelaría a Judas en su obra!

    Por medio de un permiso del rey, este prisionero fue trasladado a Milán al estudio de Da Vinci, el cual estaba en el convento dominico de Santa María de las Gracias.

    Durante varios días y en silencio este hombre se sentó mientras que el artista se dedicaba a la ardua tarea de plasmar en su obra al personaje que había traicionado a Jesús.

    Cuando Leonardo dio el último trazo a su obra se volvió a los guardias del prisionero y les dio la orden de que se lo llevaran.

    Estaban saliendo del recinto del pintor cuando el prisionero forcejeó con los guardias, se soltó y corrió hacia Leonardo gritándole: ‘¡Da Vinci! ¡Obsérvame! ¿No reconoces quién soy?’.

    Leonardo lo miró cuidadosamente y perplejo le respondió: ‘¡Nunca te había visto en mi vida, hasta aquella tarde que te conocí el calabozo de Roma!’.

    El prisionero levantó sus ojos al cielo, cayó de rodillas al suelo y gritó desesperadamente: ‘¡Oh Dios, tan bajo he caído!’

    Después volvió nuevamente su rostro al artista y le gritó: ‘¡Leonardo! ¡Mírame nuevamente! ¡Yo soy aquel joven cuyo rostro escogiste para representar a Cristo Jesús hace siete años!’

    ‘¡No sé qué me pasó! ¡Probé todos los vicios, me convertí en un borracho, maté, robé, con tal de tener dinero para gozar de la vida! ¡Me convertí en un ser despreciable, vil y malvado!

    ‘¡Oh, Dios mío…! ¡Perdóname!’…

    Al ver las dos figuras, éste hombre se arrepintió e ingresó al convento de los dominicos para poder reformar su vida.

    Y de ahí en adelante, cuando de pronto le venía a la cabeza volver a su antigua vida, solo le bastaba mirar el cuadro de La Última Cena, y contemplar el Cristo y al Judas para que desde ese momento y con asco y vergüenza, desechara con coraje todos sus malos pensamientos…


    ¿Tanto puede cambiar el rostro de un hombre por el tipo de vida que lleva?...

    Por cierto, si usted contempla el famoso cuadro, Judas es el cuarto apóstol a la derecha, el que tiene el brazo estirado hacia el Señor y le da la espalda…
     
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  2. gatochorizo

    gatochorizo
    Miembro de Plata Infectado covid-19

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    26 Ene 2018
    Gracias por por la historia amigo se agradece :yeah:
     
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