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El origen y clases de duendes, conoces alguno? :P

NinaPeru

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11 Mar 2015
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copy & paste jaja :risota::risota::risota::risota::risota:

Un duende es una criatura mitológica que proviene de las leyendas alemanas. Inicialmente eran consideradas como una raza de dioses de la naturaleza y la fertilidad. Eran representados como hombres y mujeres de gran belleza, siempre jóvenes, eternos.


Duendes Alemanes


En el folclore alemán existía la creencia de que los duendes eran aquellos bromistas dañinos que podían causar enfermedades a los ganados y a la gente, además de provocar pesadillas a los durmientes. La palabra alemana para un “mal sueño” es “Albtraum”, que significa “sueño del duende”.

Por otra parte, la forma arcaica Albdruck quiere decir la “presión del duende”. Por aquel entonces se creía que las pesadillas eran la consecuencia de que una de esas criaturas se sentara sobre la cabeza del durmiente. Este aspecto de la creencia alemana en los duendes corresponde en gran parte a la superstición escandinava sobre el “mara”.Es también similar a las leyendas relacionadas con los demonios incubus y sucubus.

En otras historias, el rey duende aparece de tanto en tanto rodeado de su séquito de elfos. Por lo general, se presenta entre las mujeres de Dinamarca y de Suecia. En la gran epopeya alemana de la Edad Media -el Nibelungenlied- un enano llamado Alberich juega un papel importante. “Alberich” se traduce literalmente como “duende soberano”, que más tarde evolucionará hasta significar “duende-enano”. Esta modificación ya se observa en las tempranas Eddas.
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Vía el Alberon francés, el mismo nombre se ha incorporado al inglés como Oberon, rey de duendes y hadas en la comedia dramática “Sueño de una noche de verano”, de William Shakespeare.

La leyenda de Der Erlkönig parece haberse originado en épocas bastante recientes en Dinamarca. Göethe basó su poema en “Erlkönigs Tochter” (la “hija de Erlkönig”), un trabajo danés traducido al alemán por Johann Gottfried Herder.

La naturaleza del Erlkönig ha sido tema de debate. El nombre se traduce literalmente del alemán como “rey Alder” mucho mejor que su traducción inglesa más habitual: el “rey duende”. En el alemán pasó a convertirse en Elfenkönig. Por otra parte, se ha sugerido a menudo que Erlkönig es una mala traducción del Elverkonge del danés original o del elverkonge, que significan “rey duende”.

De acuerdo con el folklore alemán y danés, el Erlkönig es retratado como un presagio de la muerte, como el hada maligna de la mitología irlandesa.

El Erlkönig se aparecerá solamente a la persona desfalleciente, ya en su lecho de muerte. Su forma y expresión también explicará a la persona qué clase de muerte tendrá: una expresión dolida significa una muerte dolorosa, expresiones pacíficas significan una muerte pacífica.
Este aspecto de la leyenda fue inmortalizado por Göethe en su poema Der Erlkönig, que fue más tarde musicalizado por el compositor clásico Franz Schubert.

En el cuento de hadas de los hermanos Grimm, Der Schuhmacher und die Heinzelmännchen, un grupo de pequeñas criaturas desnudas llamadas Heinzelmännchen ayudan a un zapatero a realizar su trabajo.

Cuando él recompensa su labor con pequeñas vestimentas, quedan tan encantados con su regalo que corren muy lejos y nunca se los vuelve a ver otra vez.

Aunque los Heinzelmännchen están relacionados con seres parecidos a los kobolds y enanos, el cuento se ha traducido al inglés como El zapatero y los duendes (probablemente debido a la semejanza de los Henzelmannchen con los Brownies escoceses). Se retoma la historia en la serie novelística Harry Potter, de J.K. Rowling.



El duende de Inglaterra


“El pobre pajarito embromado” (Poor little birdie teased), pintura realizada por el ilustrador Richard Doyle durante la era victoriana, representa la opinión tradicional acerca de los duendes, de acuerdo con el folklore inglés más actual. Se trata de un humano diminuto que habita dentro de los árboles.

La palabra duende proviene del inglés antiguo: es un vocablo derivado de la palabra ælf (ælfe, con variantes regionales y cronológicas tales como ylfe y ælfen). Las palabras utilizadas para nombrar a las ninfas de los mitos griegos y romanos fueron traducidas por eruditos anglosajones a raíz de la palabra ælf y sus variantes.

Aunque la evidencia inglesa más temprana es confusa, existen motivos para pensar que los duendes anglosajones (ælfe) eran similares a los duendes de la mitología temprana de los nórdicos: seres humanos con poderes sobrenaturales, generalmente varones, capaces de ayudar o de dañar a las personas con las que se encuentra.


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La unión amorosa entre los æsir y los álfar, descrita en las poéticas Eddas medievales, se refleja en el viejo færstice inglés.

En lo referente a la belleza de los duendes nórdicos, hay evidencias ofrecidas por el vocabulario del inglés antiguo. Palabras como ælfsciene (“duende hermoso”) usadas también para mujeres bíblicas que son seductoras y bellas.

La lengua anglosajona también atestigua alianzas de duendes con demonios, como por ejemplo en el verso 112 del Beowulf. Por otra parte, el oaf es simplemente una variante de la palabra duende, probablemente se refiere a un changelingo alguien que quedó estupefacto por el encantamiento mágico de un duende.

“Duende tiro” -también duende perno o duende flecha- es una palabra encontrada en Escocia y en el norte de Inglaterra. Fue documentada por primera vez en un manuscrito que data de finales del siglo XVI.

Aunque primero se menciona un dolor agudo provocado por los duendes, más adelante queda claro que denota la cabeza de una flecha de piedra neolítica, que en el siglo XVII parece haber sido atribuida en Escocia a las personas que tenían poderes mágicos. Era utilizada en rituales curativos y utilizada por brujas y hechiceras para herir personas o matar ganado.

Otras creencias sostienen que un enredo en el cabello era llamado “cerradura de duende”, porque se creía que era causado por la travesura de los duendes. Una parálisis repentina también era atribuida al “golpe de un duende”.


Duendes en cuentos y mitos


Los duendes suelen aparecer en numerosas baladas de origen inglés y escocés, así como en cuentos populares, incluyendo muchos viajes a Elphame o Tierra de los Duendes (el Álfheim de la mitología de los nórdicos).

Se trata de un reino místico, misterioso y desagradable. El duende es retratado a veces como portador de una luz positiva, tal como la reina de Elphame en la balada de “Thomas the Rhymer”. Sin embargo, también existen duendes de carácter siniestro, inclinados con frecuencia a la violación y el asesinato, como sucede en el cuento de “Childe Rowland” o en la balada de la lady Isabel y el Duende Caballero. En esta última historia, el Duende Caballero intenta asesinar a una mujer.

En la mayoría de los casos, los duendes de las baladas son criaturas de sexo masculino. El único duende femenino comúnmente mencionado es la Reina de la Tierra de los Duendes, que aparece en “Thomas the Rhymer”, así como la Reina de Nourice, en cuya ciudad secuestran a una mujer para ser la enfermera del bebé de la citada reina, prometiéndole que podrá volver a su casa una vez el infante se destetara.


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Los duendes no suelen ser malvados pero sí molestan a los seres humanos o interfieren en sus asuntos. Se cree que son invisibles. En la tradición anglosajona, los duendes llegaron a ser más o menos sinónimos de las hadas, que se originaron de la mitología nativa británica.

Sucesivamente, la palabra “duende” -así como el término literario “hada”- se acuñó para denotar a los varios espíritus de la naturaleza como el pwcca, hobgoblin o el brownie los escoceses.

En la Inglaterra isabelina, William Shakespeare imaginaba a los duendes como gente pequeña. Este escritor, al parecer, consideraba que los duendes y las hadas eran de la misma raza. En su drama Enrique IV hace que Falstaff califique al príncipe Enrique de la siguiente manera: “usted, ambicioso, tiene una piel de duende”. Y en la comedia “Sueño de una noche de verano” los duendes son casi tan pequeños como insectos.

Por otra parte, Edmund Spenser presenta a los duendes como seres del mismo tamaño en La Reina de las hadas. La influencia de Shakespeare y de Michael Drayton logró que la imagen popular de los duendes y de las hadas fuera reconocida como la de seres muy pequeños. Por ejemplo, en la literatura victoriana los duendes aparecen generalmente ilustrados como hombres y mujeres minúsculos, con los orejas puntiagudas y usando graciosos gorros.

Un ejemplo es la Princesa Nobody (1884) del cuento de hadas de Andrew Lang, ilustrado por Richard Doyle, donde las hadas son criaturas minúsculas con alas de mariposa y los duendes son individuos pequeñísimos con gorras rojas. Sin embargo, había excepciones a esta regla: por ejemplo, los duendes que aparecen en Lord Dunsan y la hija del Rey de la Tierra de los Duendes.


Duendes Nórdicos


La descripción más temprana de los duendes proviene de la mitología nórdica. De allí se conserva el nombre “álfar”, aunque la creencia en estas criaturas maravillosas era muy común entre las tribus germánicas y los antiguos escandinavos.

Los duendes parecen compartir muchas características con los seres humano, con la diferencia de que aquéllos son siempre muy hermosos. Suele aludirse a estas criaturas como seres semi-divinos asociados a la fertilidad y al culto de los antepasados. Se los relaciona con la creencia animista y espiritista de la naturaleza y de los difuntos, muy común en casi todas las religiones humanas. Allí se remonta la vieja creencia nórdica en los fylgjur y vörðar, espíritus protectores.

Algunos investigadores sostienen que los duendes son el equivalente germánico de las ninfas de la mitología griega y romana, así como el “vili” y el “rusalki” de la mitología Eslavita.


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El mitógrafo e historiador irlandés Snorri Sturluson se refiere a los enanos (“dvergar”) como los “duendes oscuros” (“dökkálfar”) o “duendes negros” (“svartálfar”); si este uso refleja una creencia escandinava medieval más amplia, esto es incierto.

Los duendes que no son oscuros son descritos por Snorri como “duendes de la luz” (“ljósálfar”). Este uso ha estado conectado a menudo con la relación etimológica de los duendes con la blancura. En las Eddas se afirma que “hay un lugar allí en el cielo que se llama la casa del duende (Álfheimr).

La gente que vive allí es conocida como “los duendes ligeros! (ljósálfar) mientras que los duendes oscuros (dökkálfar) habitan bajo la tierra.

La certeza de la existencia de los duendes en la mitología nórdica -además de la labor de Snorri- se funda en la poesía “Skaldic”, el Edda poético y las sagas legendarias. Aquí, los duendes aparecen vinculados al “Æsir”, particularmente con la frase “Æsir y los duendes”, que significa “todos los dioses”.

Además, estos seres mágicos han sido comparados o identificados con los “Vanir” -los dioses nórdicos de la fertilidad- por algunos eruditos. Sin embargo, en el Alvíssmál (los Refranes de Todos los Sabios) los duendes son considerados muy ajenos a “Vanir” y a “Æsir”. Por lo tanto, existen diferentes versiones sobre su procedencia y función natural.

Posiblemente, tales palabras designan una diferencia en el estatus que existe entre los dioses principales de la fertilidad (el Vanir) y los de menor importancia (los duendes).

Varias fuerzas menores, tales como los criados de los dioses, se presentan en los mitos nórdicos Byggvir y Beyla, que mencionan la existencia de “Freyr”, el señor de los duendes.

Algunos especulan que “Vanir” y los duendes pertenecen a una religión nórdica anterior a la edad de bronce escandinava, y que fueron substituidos más adelante por los dioses principales “Æsir”.

Otras notables investigaciones -especialmente las de Georges Dumézil- discuten que el “Vanir” fuera uno de los dioses de los hombres nórdicos comunes, y que el “Æsir” fuera el dios de las castas de sacerdotes y guerreros.


Más Duendes Nórdicos


Un poema compuesto en el año 1020, el “Austrfaravísur”, cuyos versos narran el viaje de Þorðarson de Sigvatr, menciona que su protagonista, como era cristiano, había sido rechazado en una casa pagana, en Suecia, porque un “álfablót” (sacrificio de los duendes) lo había conducido hasta allí.

Sin embargo, no se ha encontrado ninguna otra información confiable en cuanto a la implicación de un “álfablót”, aunque probablemente estén relacionados con el ofrecimiento de alimentos a las divinidades. El folklore escandinavo contemporáneo conservó la tradición de sacrificar ganado y comida para captar la benevolencia de los duendes.

Las ofrendas las hacían en la época del año cerca del equinoccio otoñal porque estaban asociadas a los duendes de la fertilidad y de los antepasados. Además, la saga de “Kormáks” se considera como un sacrificio a los duendes que aparentemente podían curar severas heridas de batalla: cuenta la leyenda que Þorvarð ofreció un banquete de carne de toros a los duendes -bañando las colinas con su sangre- para poder sanarse.


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Los duendes escandinavos eran del tamaño de un ser humano. Los hombres que tuvieran idéntico tamaño podían ser elevados a la fila de duendes después de su muerte, tal como sucedió con el pequeño rey Olaf y el héroe Völund, que fue bautizado como el “gobernador de duendes” en el Völundarkviða.

Incluso era posible el apareamiento entre los duendes y los humanos en las antiguas creencias de los nórdicos. Un caso aparece en saga de Hrólf Kraki 's, donde el rey danés Helgi encuentra a una duende-mujer vestida de seda, la mujer más hermosa que había visto, y mantiene relaciones íntimas: la viola y meses más tarde ella concibe a Skuld, quien contrajo matrimonio con Hjörvard, el asesino de Hrólf Kraki.

Dado que Skuld era mitad-duende, era experta en brujería. Su poder era tal que resultaba invencible en batalla. La única manera de derrotarla era capturándola antes de que ella convocara a sus ejércitos.

Otro caso era el del héroe Högni, cuya madre era una reina humana y su padre -según el Thidrekssaga-, era un duende de nombre de Aldrian.

Existe también en el Heimskringla y en las historias de Víkingssonar la saga de los Þorsteins, una casta de reyes locales que gobernaron sobre Álfheim (que corresponde a una actual provincia sueca, Bohuslän). Como llevaban sangre de duendes en las venas, se dice que fueron más hermosos que la mayoría de los hombres.

Por último, la tierra gobernada por el rey Alf fue llamada Alfheim. Sus descendientes estaban vinculados con los duendes; su último rey se llamó Gandalf.


Duendes Escandinavos


En el folklore escandinavo, que combina elementos de la mitología de los nórdicos y del Cristianismo, existe un duende danés llamado “alv” en noruego y “älva” en sueco.

En Dinamarca y Suecia, los duendes son seres parecidos a insectos alados. Por ejemplo, el “alf” encontrado como personaje en el cuento de hadas “El duende de la Rosa” -escrito por el famoso autor danés Hans C. Andersen- es tan minúsculo que puede vivir dentro de una rosa doméstica. En ese relato, es descrito como un ser que “tiene alas que van desde sus hombros hasta sus pies”.

Andersen también escribió sobre los “elvere” de la colina “elfin”. Los duendes en esta historia son similares a los del folklore danés tradicional: eran hermosas mujeres que vivían en colinas de canto rodado, capaces de hacer danzar a un hombre hasta la muerte.


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Los duendes de la mitología nórdica son generalmente criaturas hembra; un ejemplo es el elfo Galadriel, que vivía en la Tierra Media, según la famosa historia escrita por Tolkien.

Las “älvor” suecas eran hermosas muchachas que vivían en el bosque, junto con el rey duende. Eran longevas y alegres. Generalmente, los duendes son representados con cabellos radiantes y vestidos de blanco. Pueden ser realmente repugnantes cuando son ofendidos.

En las antiguas leyendas, los duendes pueden ser agentes propagadores de enfermedades; la más común e inofensiva es la erupción cutánea, llamada “älvablåas” (soplo de duende). Para apaciguarlos, se le ofrecían alimentos, preferentemente de mantequilla.

Los duendes podían ser vistos bailando sobre los prados, de noche o en mañanas de neblina. Dejaban una especie de círculo donde habían bailado, que luego fue llamado “älvdanser” (danzas del duende) o “älvringar” (los círculos del duende). Se creía que orinar en estos lugares causaba enfermedades venéreas.

Si un ser humano observara la danza de los duendes creería que pasaron unas pocas horas, cuando en realidad habrían sido muchos años; este fenómeno fue desarrollado también en El señor de los anillos, cuando la comunidad del anillo descubre que el tiempo parece haber transcurrido más lentamente en la ciudad de los duendes de Lothlórien.

Sin embargo, los duendes no siempre eran jóvenes y hermosos… En la colección de cuentos populares suecos “La pequeña Rosa y la gran Leda”, una dama-duende de grandes poderes mágicos (älvakvinna) salva a la heroína -la pequeña Rosa- con una condición: que los ganados del rey se alimentaran en los campos aledaños a su colina, pero no cerca de la misma. Se la describe como una mujer de edad avanzada.


Origen de los Elfos


La literatura fantástica moderna ha recuperado a los duendes como una raza de seres semi-divinos, de estatura humana. Los duendes ficticios difieren de los duendes descritos por la mitología nórdica, aunque ambos se vinculan con creencias populares. Sin embargo, los personajes mitológicos tenían pocas probabilidades de entrar por la noche para ayudar a un zapatero a reparar sus zapatos atrasados…

Los duendes de austero estilo nórdico y estatura humana fueron introducidos por Paul Anderson en su novela fantástica “La espada rota”, hacia 1954.

Este autor fue uno de los precursores en recuperar la figura “duendesca” para la ficción contemporánea, aunque su obra resultó más tarde eclipsada por las criaturas de Tolkien, también durante el siglo XX.






En otras culturas se los llama tengu, que son gnomos con alas. También se los confunde a veces con otras criaturas míticas como goblins y enanos.

Si bien los gnomos casi nunca aparecen como protagonistas de historias fantásticas, en el folklore germánico, Rübezahl es el amo del mundo terrenal: su aspecto se parece al de un gnomo de la montaña. En algunas tradiciones se lo llama “El rey Gob”.

Rudolf Steiner y otros filósofos anteriores ofrecieron conferencias donde analizaron la figura del gnomo y su útil función en el desarrollo de la vida de las plantas.

Las fuentes modernas representan a menudo a los gnomos como valientes seres diminutos que usan típicos sombreros rojos, cónicos. Sus vestimentas son azules, rojas o verdes. Habitualmente se lo ilustra con una larga barba blanca.


Los Gnomos de Jardín


Los primeros gnomos de jardín fueron elaborados en la ciudad alemana de Graefenroda, en Thuringia, a mediados del siglo XIX, y dibujados por Phillip Griebel. Éste construyó animales de terracota e inventó la imagen de un gnomo basándose en mitos locales que narran la buena voluntad de estas criaturas para cuidar los jardines por las noches.

El gnomo de jardín se esparció rápidamente a través de Alemania, Francia e Inglaterra. Numerosos fabricantes montaron negocios de gnomos, cada uno con un particular estilo de diseño.

Durante la Segunda Guerra Mundial, a pesar de la merma comercial, los descendientes de Griebel continuaron manufacturándolos en Polonia e incluso en países alejados, como China.


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Los gnomos tradicionales se fabrican con una mezcla de arcilla de terracota, vertida en moldes. Cuando la figura se extrae de su molde, se la deja secar y luego coloca en un horno hasta que se endurezca. Después, se colorea. Gnomos más modernos son elaborados en base a resinas o materiales similares.

Los primeros gnomos de jardín fueron introducidos en el Reino Unido en 1847 por sir Charles Isham. Adquirió 21 figuras de terracota durante un viaje a Alemania y, cuando regresó, las colocó como ornamentos en los jardines de su hogar, situado en Northamptonshire.

Sólo un ejemplar de la hornada original de gnomos sobrevive: es conocido como Lampy, se encuentra en exhibición en Lamport Hall y su valor económico asciende a un millón de libras esterlinas.

Los gnomos de jardín se han convertido en un accesorio popular de muchos patios, aunque no sean amados por todos. Frecuentemente son blanco de bromas: existen incluso curiosos grupos destructores de gnomos de jardín, como el Front de Liberation des Nains de Jardins francés y su equivalente italiano.

Los gnomos han llegado a ser odiados y polémicos en círculos privados de Reino Unido, de alta clase social, pero son muy populares entre la clase obrera y en los jardines suburbanos.


Leprechaun: el duende irlandés


En la mitología irlandesa, un leprechaun es una clase de hada masculina; se dice que habita en la isla de Irlanda. Forman parte del folklore de la zona, asociado al Tuatha Dé Danann y a otras razas antiguas. Las leyendas populares relatan que estas criaturas habitaban Irlanda antes de la llegada de los celtas.

Los leprechauns y otras criaturas de la mitología irlandesa son asociadas con “fortalezas de hadas” o “hadas sonoras”. Se afirma que prefieren observar el mundo desde sitios elevados, como los cerros.

A veces adquieren el aspecto de ancianos a quienes les gusta realizar travesuras. Suelen ser zapateros muy ricos, porque guardan tesoros enterrados desde los tiempos de la guerra.


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Cuenta la leyenda que, si cualquier persona mantiene la vista fija en uno de estos seres, él no podrá escaparse. Pero en el momento en que el observador pestañee o mire hacia otro lado, el leprechaun desaparecerá de inmediato.

Existen diferentes hipótesis acerca de la etimología de la palabra leprechaun. Una de las teorías más extensamente aceptadas es que el nombre proviene de la palabra gaélica irlandesa leipreachán, definido por Dinneen como pigmeo o hada. Pigmeo, por su parte, quiere decir “mitad del cuerpo” o “cuerpo pequeño”. Ésta es la etimología ofrecida por el diccionario inglés Collins.

Una versión alternativa del origen, propuesta por el diccionario Oxford, es zapatero. El leprechaun se conoce por ser el zapatero de hadas de Irlanda, y es a menudo retratado con un solo zapato.

Otra derivación de la palabra “leprechaun” es luch-chromain, que significa “Lugh inclinado”, donde Lugh es el nombre propio de un líder de la antigua raza Tuatha Dé Danann.

El vocablo leprechaun fue registrado por primera vez en lengua inglesa en 1604 por Middleton y Dekker´s. Algunas pronunciaciones históricas del término son leprechawn, lepracaun y lubberkin. La variante leprehaun también se ha utilizado.







conoces a otro duende? :pondr:
 
Estos temas no harán que crean que eres mujer.
 
cabro enfermo y zin vida
 
cabro enfermo y zin vida
 
@Kátharsis , bien ahí con el avatar tío.

Me llamo la atención los gnomos de jardín, si tuviera jardín, creo que tendría uno xD
 
tema porqueria
 
q fea weada cauzha
 
Cabro enfermo y sin vida
 
copy & paste jaja :risota::risota::risota::risota::risota:

Un duende es una criatura mitológica que proviene de las leyendas alemanas. Inicialmente eran consideradas como una raza de dioses de la naturaleza y la fertilidad. Eran representados como hombres y mujeres de gran belleza, siempre jóvenes, eternos.


Duendes Alemanes


En el folclore alemán existía la creencia de que los duendes eran aquellos bromistas dañinos que podían causar enfermedades a los ganados y a la gente, además de provocar pesadillas a los durmientes. La palabra alemana para un “mal sueño” es “Albtraum”, que significa “sueño del duende”.

Por otra parte, la forma arcaica Albdruck quiere decir la “presión del duende”. Por aquel entonces se creía que las pesadillas eran la consecuencia de que una de esas criaturas se sentara sobre la cabeza del durmiente. Este aspecto de la creencia alemana en los duendes corresponde en gran parte a la superstición escandinava sobre el “mara”.Es también similar a las leyendas relacionadas con los demonios incubus y sucubus.

En otras historias, el rey duende aparece de tanto en tanto rodeado de su séquito de elfos. Por lo general, se presenta entre las mujeres de Dinamarca y de Suecia. En la gran epopeya alemana de la Edad Media -el Nibelungenlied- un enano llamado Alberich juega un papel importante. “Alberich” se traduce literalmente como “duende soberano”, que más tarde evolucionará hasta significar “duende-enano”. Esta modificación ya se observa en las tempranas Eddas.
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Vía el Alberon francés, el mismo nombre se ha incorporado al inglés como Oberon, rey de duendes y hadas en la comedia dramática “Sueño de una noche de verano”, de William Shakespeare.

La leyenda de Der Erlkönig parece haberse originado en épocas bastante recientes en Dinamarca. Göethe basó su poema en “Erlkönigs Tochter” (la “hija de Erlkönig”), un trabajo danés traducido al alemán por Johann Gottfried Herder.

La naturaleza del Erlkönig ha sido tema de debate. El nombre se traduce literalmente del alemán como “rey Alder” mucho mejor que su traducción inglesa más habitual: el “rey duende”. En el alemán pasó a convertirse en Elfenkönig. Por otra parte, se ha sugerido a menudo que Erlkönig es una mala traducción del Elverkonge del danés original o del elverkonge, que significan “rey duende”.

De acuerdo con el folklore alemán y danés, el Erlkönig es retratado como un presagio de la muerte, como el hada maligna de la mitología irlandesa.

El Erlkönig se aparecerá solamente a la persona desfalleciente, ya en su lecho de muerte. Su forma y expresión también explicará a la persona qué clase de muerte tendrá: una expresión dolida significa una muerte dolorosa, expresiones pacíficas significan una muerte pacífica.
Este aspecto de la leyenda fue inmortalizado por Göethe en su poema Der Erlkönig, que fue más tarde musicalizado por el compositor clásico Franz Schubert.

En el cuento de hadas de los hermanos Grimm, Der Schuhmacher und die Heinzelmännchen, un grupo de pequeñas criaturas desnudas llamadas Heinzelmännchen ayudan a un zapatero a realizar su trabajo.

Cuando él recompensa su labor con pequeñas vestimentas, quedan tan encantados con su regalo que corren muy lejos y nunca se los vuelve a ver otra vez.

Aunque los Heinzelmännchen están relacionados con seres parecidos a los kobolds y enanos, el cuento se ha traducido al inglés como El zapatero y los duendes (probablemente debido a la semejanza de los Henzelmannchen con los Brownies escoceses). Se retoma la historia en la serie novelística Harry Potter, de J.K. Rowling.



El duende de Inglaterra


“El pobre pajarito embromado” (Poor little birdie teased), pintura realizada por el ilustrador Richard Doyle durante la era victoriana, representa la opinión tradicional acerca de los duendes, de acuerdo con el folklore inglés más actual. Se trata de un humano diminuto que habita dentro de los árboles.

La palabra duende proviene del inglés antiguo: es un vocablo derivado de la palabra ælf (ælfe, con variantes regionales y cronológicas tales como ylfe y ælfen). Las palabras utilizadas para nombrar a las ninfas de los mitos griegos y romanos fueron traducidas por eruditos anglosajones a raíz de la palabra ælf y sus variantes.

Aunque la evidencia inglesa más temprana es confusa, existen motivos para pensar que los duendes anglosajones (ælfe) eran similares a los duendes de la mitología temprana de los nórdicos: seres humanos con poderes sobrenaturales, generalmente varones, capaces de ayudar o de dañar a las personas con las que se encuentra.


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La unión amorosa entre los æsir y los álfar, descrita en las poéticas Eddas medievales, se refleja en el viejo færstice inglés.

En lo referente a la belleza de los duendes nórdicos, hay evidencias ofrecidas por el vocabulario del inglés antiguo. Palabras como ælfsciene (“duende hermoso”) usadas también para mujeres bíblicas que son seductoras y bellas.

La lengua anglosajona también atestigua alianzas de duendes con demonios, como por ejemplo en el verso 112 del Beowulf. Por otra parte, el oaf es simplemente una variante de la palabra duende, probablemente se refiere a un changelingo alguien que quedó estupefacto por el encantamiento mágico de un duende.

“Duende tiro” -también duende perno o duende flecha- es una palabra encontrada en Escocia y en el norte de Inglaterra. Fue documentada por primera vez en un manuscrito que data de finales del siglo XVI.

Aunque primero se menciona un dolor agudo provocado por los duendes, más adelante queda claro que denota la cabeza de una flecha de piedra neolítica, que en el siglo XVII parece haber sido atribuida en Escocia a las personas que tenían poderes mágicos. Era utilizada en rituales curativos y utilizada por brujas y hechiceras para herir personas o matar ganado.

Otras creencias sostienen que un enredo en el cabello era llamado “cerradura de duende”, porque se creía que era causado por la travesura de los duendes. Una parálisis repentina también era atribuida al “golpe de un duende”.


Duendes en cuentos y mitos


Los duendes suelen aparecer en numerosas baladas de origen inglés y escocés, así como en cuentos populares, incluyendo muchos viajes a Elphame o Tierra de los Duendes (el Álfheim de la mitología de los nórdicos).

Se trata de un reino místico, misterioso y desagradable. El duende es retratado a veces como portador de una luz positiva, tal como la reina de Elphame en la balada de “Thomas the Rhymer”. Sin embargo, también existen duendes de carácter siniestro, inclinados con frecuencia a la violación y el asesinato, como sucede en el cuento de “Childe Rowland” o en la balada de la lady Isabel y el Duende Caballero. En esta última historia, el Duende Caballero intenta asesinar a una mujer.

En la mayoría de los casos, los duendes de las baladas son criaturas de sexo masculino. El único duende femenino comúnmente mencionado es la Reina de la Tierra de los Duendes, que aparece en “Thomas the Rhymer”, así como la Reina de Nourice, en cuya ciudad secuestran a una mujer para ser la enfermera del bebé de la citada reina, prometiéndole que podrá volver a su casa una vez el infante se destetara.


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Los duendes no suelen ser malvados pero sí molestan a los seres humanos o interfieren en sus asuntos. Se cree que son invisibles. En la tradición anglosajona, los duendes llegaron a ser más o menos sinónimos de las hadas, que se originaron de la mitología nativa británica.

Sucesivamente, la palabra “duende” -así como el término literario “hada”- se acuñó para denotar a los varios espíritus de la naturaleza como el pwcca, hobgoblin o el brownie los escoceses.

En la Inglaterra isabelina, William Shakespeare imaginaba a los duendes como gente pequeña. Este escritor, al parecer, consideraba que los duendes y las hadas eran de la misma raza. En su drama Enrique IV hace que Falstaff califique al príncipe Enrique de la siguiente manera: “usted, ambicioso, tiene una piel de duende”. Y en la comedia “Sueño de una noche de verano” los duendes son casi tan pequeños como insectos.

Por otra parte, Edmund Spenser presenta a los duendes como seres del mismo tamaño en La Reina de las hadas. La influencia de Shakespeare y de Michael Drayton logró que la imagen popular de los duendes y de las hadas fuera reconocida como la de seres muy pequeños. Por ejemplo, en la literatura victoriana los duendes aparecen generalmente ilustrados como hombres y mujeres minúsculos, con los orejas puntiagudas y usando graciosos gorros.

Un ejemplo es la Princesa Nobody (1884) del cuento de hadas de Andrew Lang, ilustrado por Richard Doyle, donde las hadas son criaturas minúsculas con alas de mariposa y los duendes son individuos pequeñísimos con gorras rojas. Sin embargo, había excepciones a esta regla: por ejemplo, los duendes que aparecen en Lord Dunsan y la hija del Rey de la Tierra de los Duendes.


Duendes Nórdicos


La descripción más temprana de los duendes proviene de la mitología nórdica. De allí se conserva el nombre “álfar”, aunque la creencia en estas criaturas maravillosas era muy común entre las tribus germánicas y los antiguos escandinavos.

Los duendes parecen compartir muchas características con los seres humano, con la diferencia de que aquéllos son siempre muy hermosos. Suele aludirse a estas criaturas como seres semi-divinos asociados a la fertilidad y al culto de los antepasados. Se los relaciona con la creencia animista y espiritista de la naturaleza y de los difuntos, muy común en casi todas las religiones humanas. Allí se remonta la vieja creencia nórdica en los fylgjur y vörðar, espíritus protectores.

Algunos investigadores sostienen que los duendes son el equivalente germánico de las ninfas de la mitología griega y romana, así como el “vili” y el “rusalki” de la mitología Eslavita.


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El mitógrafo e historiador irlandés Snorri Sturluson se refiere a los enanos (“dvergar”) como los “duendes oscuros” (“dökkálfar”) o “duendes negros” (“svartálfar”); si este uso refleja una creencia escandinava medieval más amplia, esto es incierto.

Los duendes que no son oscuros son descritos por Snorri como “duendes de la luz” (“ljósálfar”). Este uso ha estado conectado a menudo con la relación etimológica de los duendes con la blancura. En las Eddas se afirma que “hay un lugar allí en el cielo que se llama la casa del duende (Álfheimr).

La gente que vive allí es conocida como “los duendes ligeros! (ljósálfar) mientras que los duendes oscuros (dökkálfar) habitan bajo la tierra.

La certeza de la existencia de los duendes en la mitología nórdica -además de la labor de Snorri- se funda en la poesía “Skaldic”, el Edda poético y las sagas legendarias. Aquí, los duendes aparecen vinculados al “Æsir”, particularmente con la frase “Æsir y los duendes”, que significa “todos los dioses”.

Además, estos seres mágicos han sido comparados o identificados con los “Vanir” -los dioses nórdicos de la fertilidad- por algunos eruditos. Sin embargo, en el Alvíssmál (los Refranes de Todos los Sabios) los duendes son considerados muy ajenos a “Vanir” y a “Æsir”. Por lo tanto, existen diferentes versiones sobre su procedencia y función natural.

Posiblemente, tales palabras designan una diferencia en el estatus que existe entre los dioses principales de la fertilidad (el Vanir) y los de menor importancia (los duendes).

Varias fuerzas menores, tales como los criados de los dioses, se presentan en los mitos nórdicos Byggvir y Beyla, que mencionan la existencia de “Freyr”, el señor de los duendes.

Algunos especulan que “Vanir” y los duendes pertenecen a una religión nórdica anterior a la edad de bronce escandinava, y que fueron substituidos más adelante por los dioses principales “Æsir”.

Otras notables investigaciones -especialmente las de Georges Dumézil- discuten que el “Vanir” fuera uno de los dioses de los hombres nórdicos comunes, y que el “Æsir” fuera el dios de las castas de sacerdotes y guerreros.


Más Duendes Nórdicos


Un poema compuesto en el año 1020, el “Austrfaravísur”, cuyos versos narran el viaje de Þorðarson de Sigvatr, menciona que su protagonista, como era cristiano, había sido rechazado en una casa pagana, en Suecia, porque un “álfablót” (sacrificio de los duendes) lo había conducido hasta allí.

Sin embargo, no se ha encontrado ninguna otra información confiable en cuanto a la implicación de un “álfablót”, aunque probablemente estén relacionados con el ofrecimiento de alimentos a las divinidades. El folklore escandinavo contemporáneo conservó la tradición de sacrificar ganado y comida para captar la benevolencia de los duendes.

Las ofrendas las hacían en la época del año cerca del equinoccio otoñal porque estaban asociadas a los duendes de la fertilidad y de los antepasados. Además, la saga de “Kormáks” se considera como un sacrificio a los duendes que aparentemente podían curar severas heridas de batalla: cuenta la leyenda que Þorvarð ofreció un banquete de carne de toros a los duendes -bañando las colinas con su sangre- para poder sanarse.


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Los duendes escandinavos eran del tamaño de un ser humano. Los hombres que tuvieran idéntico tamaño podían ser elevados a la fila de duendes después de su muerte, tal como sucedió con el pequeño rey Olaf y el héroe Völund, que fue bautizado como el “gobernador de duendes” en el Völundarkviða.

Incluso era posible el apareamiento entre los duendes y los humanos en las antiguas creencias de los nórdicos. Un caso aparece en saga de Hrólf Kraki 's, donde el rey danés Helgi encuentra a una duende-mujer vestida de seda, la mujer más hermosa que había visto, y mantiene relaciones íntimas: la viola y meses más tarde ella concibe a Skuld, quien contrajo matrimonio con Hjörvard, el asesino de Hrólf Kraki.

Dado que Skuld era mitad-duende, era experta en brujería. Su poder era tal que resultaba invencible en batalla. La única manera de derrotarla era capturándola antes de que ella convocara a sus ejércitos.

Otro caso era el del héroe Högni, cuya madre era una reina humana y su padre -según el Thidrekssaga-, era un duende de nombre de Aldrian.

Existe también en el Heimskringla y en las historias de Víkingssonar la saga de los Þorsteins, una casta de reyes locales que gobernaron sobre Álfheim (que corresponde a una actual provincia sueca, Bohuslän). Como llevaban sangre de duendes en las venas, se dice que fueron más hermosos que la mayoría de los hombres.

Por último, la tierra gobernada por el rey Alf fue llamada Alfheim. Sus descendientes estaban vinculados con los duendes; su último rey se llamó Gandalf.


Duendes Escandinavos


En el folklore escandinavo, que combina elementos de la mitología de los nórdicos y del Cristianismo, existe un duende danés llamado “alv” en noruego y “älva” en sueco.

En Dinamarca y Suecia, los duendes son seres parecidos a insectos alados. Por ejemplo, el “alf” encontrado como personaje en el cuento de hadas “El duende de la Rosa” -escrito por el famoso autor danés Hans C. Andersen- es tan minúsculo que puede vivir dentro de una rosa doméstica. En ese relato, es descrito como un ser que “tiene alas que van desde sus hombros hasta sus pies”.

Andersen también escribió sobre los “elvere” de la colina “elfin”. Los duendes en esta historia son similares a los del folklore danés tradicional: eran hermosas mujeres que vivían en colinas de canto rodado, capaces de hacer danzar a un hombre hasta la muerte.


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Los duendes de la mitología nórdica son generalmente criaturas hembra; un ejemplo es el elfo Galadriel, que vivía en la Tierra Media, según la famosa historia escrita por Tolkien.

Las “älvor” suecas eran hermosas muchachas que vivían en el bosque, junto con el rey duende. Eran longevas y alegres. Generalmente, los duendes son representados con cabellos radiantes y vestidos de blanco. Pueden ser realmente repugnantes cuando son ofendidos.

En las antiguas leyendas, los duendes pueden ser agentes propagadores de enfermedades; la más común e inofensiva es la erupción cutánea, llamada “älvablåas” (soplo de duende). Para apaciguarlos, se le ofrecían alimentos, preferentemente de mantequilla.

Los duendes podían ser vistos bailando sobre los prados, de noche o en mañanas de neblina. Dejaban una especie de círculo donde habían bailado, que luego fue llamado “älvdanser” (danzas del duende) o “älvringar” (los círculos del duende). Se creía que orinar en estos lugares causaba enfermedades venéreas.

Si un ser humano observara la danza de los duendes creería que pasaron unas pocas horas, cuando en realidad habrían sido muchos años; este fenómeno fue desarrollado también en El señor de los anillos, cuando la comunidad del anillo descubre que el tiempo parece haber transcurrido más lentamente en la ciudad de los duendes de Lothlórien.

Sin embargo, los duendes no siempre eran jóvenes y hermosos… En la colección de cuentos populares suecos “La pequeña Rosa y la gran Leda”, una dama-duende de grandes poderes mágicos (älvakvinna) salva a la heroína -la pequeña Rosa- con una condición: que los ganados del rey se alimentaran en los campos aledaños a su colina, pero no cerca de la misma. Se la describe como una mujer de edad avanzada.


Origen de los Elfos


La literatura fantástica moderna ha recuperado a los duendes como una raza de seres semi-divinos, de estatura humana. Los duendes ficticios difieren de los duendes descritos por la mitología nórdica, aunque ambos se vinculan con creencias populares. Sin embargo, los personajes mitológicos tenían pocas probabilidades de entrar por la noche para ayudar a un zapatero a reparar sus zapatos atrasados…

Los duendes de austero estilo nórdico y estatura humana fueron introducidos por Paul Anderson en su novela fantástica “La espada rota”, hacia 1954.

Este autor fue uno de los precursores en recuperar la figura “duendesca” para la ficción contemporánea, aunque su obra resultó más tarde eclipsada por las criaturas de Tolkien, también durante el siglo XX.






En otras culturas se los llama tengu, que son gnomos con alas. También se los confunde a veces con otras criaturas míticas como goblins y enanos.

Si bien los gnomos casi nunca aparecen como protagonistas de historias fantásticas, en el folklore germánico, Rübezahl es el amo del mundo terrenal: su aspecto se parece al de un gnomo de la montaña. En algunas tradiciones se lo llama “El rey Gob”.

Rudolf Steiner y otros filósofos anteriores ofrecieron conferencias donde analizaron la figura del gnomo y su útil función en el desarrollo de la vida de las plantas.

Las fuentes modernas representan a menudo a los gnomos como valientes seres diminutos que usan típicos sombreros rojos, cónicos. Sus vestimentas son azules, rojas o verdes. Habitualmente se lo ilustra con una larga barba blanca.


Los Gnomos de Jardín


Los primeros gnomos de jardín fueron elaborados en la ciudad alemana de Graefenroda, en Thuringia, a mediados del siglo XIX, y dibujados por Phillip Griebel. Éste construyó animales de terracota e inventó la imagen de un gnomo basándose en mitos locales que narran la buena voluntad de estas criaturas para cuidar los jardines por las noches.

El gnomo de jardín se esparció rápidamente a través de Alemania, Francia e Inglaterra. Numerosos fabricantes montaron negocios de gnomos, cada uno con un particular estilo de diseño.

Durante la Segunda Guerra Mundial, a pesar de la merma comercial, los descendientes de Griebel continuaron manufacturándolos en Polonia e incluso en países alejados, como China.


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Los gnomos tradicionales se fabrican con una mezcla de arcilla de terracota, vertida en moldes. Cuando la figura se extrae de su molde, se la deja secar y luego coloca en un horno hasta que se endurezca. Después, se colorea. Gnomos más modernos son elaborados en base a resinas o materiales similares.

Los primeros gnomos de jardín fueron introducidos en el Reino Unido en 1847 por sir Charles Isham. Adquirió 21 figuras de terracota durante un viaje a Alemania y, cuando regresó, las colocó como ornamentos en los jardines de su hogar, situado en Northamptonshire.

Sólo un ejemplar de la hornada original de gnomos sobrevive: es conocido como Lampy, se encuentra en exhibición en Lamport Hall y su valor económico asciende a un millón de libras esterlinas.

Los gnomos de jardín se han convertido en un accesorio popular de muchos patios, aunque no sean amados por todos. Frecuentemente son blanco de bromas: existen incluso curiosos grupos destructores de gnomos de jardín, como el Front de Liberation des Nains de Jardins francés y su equivalente italiano.

Los gnomos han llegado a ser odiados y polémicos en círculos privados de Reino Unido, de alta clase social, pero son muy populares entre la clase obrera y en los jardines suburbanos.


Leprechaun: el duende irlandés


En la mitología irlandesa, un leprechaun es una clase de hada masculina; se dice que habita en la isla de Irlanda. Forman parte del folklore de la zona, asociado al Tuatha Dé Danann y a otras razas antiguas. Las leyendas populares relatan que estas criaturas habitaban Irlanda antes de la llegada de los celtas.

Los leprechauns y otras criaturas de la mitología irlandesa son asociadas con “fortalezas de hadas” o “hadas sonoras”. Se afirma que prefieren observar el mundo desde sitios elevados, como los cerros.

A veces adquieren el aspecto de ancianos a quienes les gusta realizar travesuras. Suelen ser zapateros muy ricos, porque guardan tesoros enterrados desde los tiempos de la guerra.


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Cuenta la leyenda que, si cualquier persona mantiene la vista fija en uno de estos seres, él no podrá escaparse. Pero en el momento en que el observador pestañee o mire hacia otro lado, el leprechaun desaparecerá de inmediato.

Existen diferentes hipótesis acerca de la etimología de la palabra leprechaun. Una de las teorías más extensamente aceptadas es que el nombre proviene de la palabra gaélica irlandesa leipreachán, definido por Dinneen como pigmeo o hada. Pigmeo, por su parte, quiere decir “mitad del cuerpo” o “cuerpo pequeño”. Ésta es la etimología ofrecida por el diccionario inglés Collins.

Una versión alternativa del origen, propuesta por el diccionario Oxford, es zapatero. El leprechaun se conoce por ser el zapatero de hadas de Irlanda, y es a menudo retratado con un solo zapato.

Otra derivación de la palabra “leprechaun” es luch-chromain, que significa “Lugh inclinado”, donde Lugh es el nombre propio de un líder de la antigua raza Tuatha Dé Danann.

El vocablo leprechaun fue registrado por primera vez en lengua inglesa en 1604 por Middleton y Dekker´s. Algunas pronunciaciones históricas del término son leprechawn, lepracaun y lubberkin. La variante leprehaun también se ha utilizado.





conoces a otro duende? :pondr:

Creo en los "elementales,, y que pueden tomar la forma que quieran.
 
Aca en el foro abundan todo tipo de duendes y demas criaturas
 
Alguien me contó que vio un duende, pero no le creo para mi que se confundió.
 
La duende Jacinta

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Mucho duende extranjero, cre que se viene el post de duendes peruanos :yeah::quiend:
 
Arriba Pie